Junto a sus propiedades gastronómicas, sabidas son las cosméticas debido a su alto contenido en vitaminas B y C. Igualmente es bueno contra el cansancio ocular (bolsas y ojeras).
Al parecer el pepino es un cultivo original de India y fueron los españoles quienes lo llevaron a América. Hoy se cultiva en cualquier lugar del mundo y es un cultivo de verano que necesita mucha agua.
En términos generales se puede decir que existen tres tipos de pepino: el corto o español (15 cm máximo de longitud), el medio o francés (20-25 centímetros) y el largo o holandés (más 25 centímetros). Cuanto más largo, más amargo su sabor, aunque si se corta en rodajas y se añaden unos granos de sal el amargor se atenúa o desaparece.
La propiedad más popular del pepino es la diurética, aunque también contiene calcio, magnesio, fósforo, hierro y zinc, y muchísima vitamina C. Y lo mejor con este calor, es muy refrescante: cortado en trocitos, en rodajas sobre los ojos o como condimento exótico de una de las bebidas estrellas de la cocina de cristal, el gin-tonic.






















