martes, 26 de julio de 2016

Costa Brava: Calella de palafrugell



Esta pequeña localidad costera (apenas 800 habitantes) pertenece al municipio de Palafrugell, en la comarca del Baix Empordà, y es conocida por conservar el encanto de los pueblos de pescadores de la zona antes de la llegada del turismo en masa a la costa brava. Sus callecitas estrechas con casas encaladas por las que trepan las buganvillas o sus pequeñas playas, repletas de barquitas, donde aún pueden verse las tradicionales casas de pescadores en primera línea de mar, conquistan el corazón de los visitantes. 

Por un bonito paseo por el camí de ronda se accede al vecino Llafranc, con un pequeño puerto deportivo y un bonito paseo marítimo, más casitas de pescadores y restaurantes con vistas al mar. Al norte de Llafranc, sobre una pequeña montaña y visible desde Calella se haya el faro de San Sebastián, que le confiere a la zona más encanto aún si cabe. 

En verano dos eventos llenan Calella de vida (y gente): el festival de Cap Roig, celebrado en el pintoresco Jardín Botánico, y el encuentro de habaneras, que tiene lugar el primer sábado de julio en la playa de Port Bo, retransmitido en directo por TV3 y que literalmente ocupa el pueblo con curiosos y aficionados. 


Muy cerca de Calella se encuentran también un par de pueblos con encanto que merece la pena visitar. Por un lado, no os podéis perder el compacto pueblecito medieval de Pals, con sus callecitas de piedra, sus restos de muralla y la torre de las Horas. Desde el mirador de Josep Pla (justo al lado de la torre) se pueden disfrutar unas fantásticas vistas de la zona, los campos y hasta las islas Medas. 
También histórico y encantador es el centro de Begur, situado en una montaña y coronado por un castillo medieval. Después de callejear por las estrechas callecitas, es conveniente coger el coche y explorar sus hermosas playas y calas de agua cristalina, como la cala d'Aiguafreda, Sa Tuna o la pintoresca Aiguablava. 










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