martes, 3 de noviembre de 2015

Cebolla: de reparto, pero fundamental


No es bonita ni huele bien, en ocasiones hace llorar, pero todavía así sin ella no podemos vivir. 5.000 años de recorrido se le calculan a la más modesta y a la vez imprescindible de las hortalizas, un ingrediente fundamental de todas las cocinas del mundo.


Por la cebolla empieza el sofrito, los guisos de nuestra madre, probablemente nuestros primeros pinitos en la cocina y un recetario interminable. Nunca protagonista (salvo si hablamos de aros de cebolla fritos) pero fundamental en el reparto.


Crece por bulbos allí donde se le antoje y no hiele, y a la vez es una hermosa flor iridiscente como ésta.

O se ama o se odia pero siempre altamente recomendable, especialmente cruda. Es desinfectante, favorece el crecimiento, retrasa la vejez, refuerza las defensas orgánicas, mejora la circulación sanguínea, ayuda a dormir... 
 
Un cultivo milagroso que no precisa ni mucha agua ni grandes cuidados, y que puede hacerse por plantón. Si la recolectamos antes de que culmine el proceso, tendremos cebollas frescas.  Si la dejamos crecer a gusto, dispondremos de cebollas en la despensa todo el año. ¡Y a cocinar!
 

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